Variabilidad de la humedad en nueces
El trabajo “Walnut Moisture Variability”, realizado por Tom Rumsey en 1988, estudió cómo varía la humedad entre nueces individuales antes y después del secado. Para la mayoría de los ensayos se tomaron muestras aleatorias de 100 nueces, determinando individualmente su contenido de humedad. Los resultados muestran un aspecto fundamental del proceso: dentro de un mismo lote pueden coexistir nueces con contenidos de humedad muy diferentes. Esta variabilidad condiciona tanto el tiempo necesario de secado como la decisión de cuándo finalizarlo.
Un mismo lote puede contener nueces completamente diferentes
Al comienzo de la temporada se encontraron las mayores diferencias. En una de las muestras de la variedad Ashley, por ejemplo, la humedad promedio fue de aproximadamente 34 %, pero las nueces individuales presentaron valores desde apenas 3 % hasta más de 70 %.
A medida que avanzó la cosecha disminuyeron tanto la humedad promedio como su dispersión.
Conocer solamente la humedad promedio puede dar una visión incompleta del producto que ingresa al secador.
El secado reduce la humedad y su variabilidad, pero no la elimina.
Alcanzar una humedad promedio determinada no significa necesariamente que todas las nueces hayan alcanzado una condición adecuada.
Después del secado, las diferencias entre nueces se reducen considerablemente, aunque no desaparecen.
El estudio encontró incluso lotes retirados demasiado temprano del secador, con humedad promedio superior al 8 % y una cantidad significativa de nueces todavía por encima del 10 %. Entre las posibles causas se mencionan el muestreo del lote y las mediciones utilizadas para decidir la finalización del proceso.
El proceso continúa después del secador
La ecualización de humedad continúa después de finalizar el secado activo.
Algunos contenedores fueron observados durante varios días después de salir del secador. Las nueces con mayor humedad continuaron perdiendo agua y el rango de humedades dentro del lote fue disminuyendo.
En los ensayos realizados en la finca, los contenedores estuvieron expuestos al ambiente y al sol, por lo que los autores aclaran que parte de esta reducción también pudo deberse al secado solar.
Las nueces buscan equilibrio con el ambiente
Esto demuestra que la humedad de la nuez no queda congelada cuando se apaga el secador, sino que continúa evolucionando según su condición y el aire que la rodea. En este analisis ambas muestras se dejaron en un entorno con %HR 45. La ecualizacion en esta %HR tiende a un 6% en base húmeda.
Los ensayos de ecualización mostraron dos comportamientos opuestos: las nueces insuficientemente secas continuaron perdiendo humedad, mientras que las sobresecadas pudieron recuperar humedad del ambiente. La pérdida de humedad resultó además más rápida que su recuperación.
¿Qué nos deja este estudio?
El trabajo de 1988 muestra que secar nueces no consiste simplemente en llevar un lote hasta un determinado porcentaje promedio de humedad.
Dentro de ese promedio existe una distribución de frutos más húmedos y más secos, y esa distribución continúa evolucionando después del secado.
Por eso, comprender la variabilidad del producto resulta tan importante como controlar temperatura, flujo de aire o tiempo de proceso.
El verdadero desafío es conseguir un secado suficientemente uniforme, evitando simultáneamente dejar producto húmedo y prolongar innecesariamente el proceso sobresecando el resto del lote.
¿Tenés un proyecto en mente?
Contanos sobre tu proyecto y te ayudamos a encontrar la solución adecuada para tu producción.
Hablemos de tu proyecto